La música del pacífico sur colombiano

En el pacífico surcolombiano existen cuatro contextos sociales principales donde se desarrollan prácticas de música tradicional. A continuación se describen brevemente los espacios sociales y los géneros musicales asociados. Puede escucharlos en la Cartografía de Prácticas Musicales en Colombia (Mincultura) y en la sección Galerías y Descargas de este sitio.

Arrullos

El Arrullo es un encuentro de personas que se congregan para adorar a un santo con música y canto. Se trata, ante todo, de una celebración religiosa, que a la vez integra a los participantes en una fiesta. En los Arrullos sólo se interpretan canciones con textos de sentido religioso. Aquí son las mujeres quienes lideran la festividad, tanto en su preparación (santos, velas y altares) como en la interpretación de jugas y bundes “de adoración”, cantos especiales que presentan letras sacras y que tienen una estructura responsorial. Los cantos se acompañan por distintos tambores (llamados bombos y cununos) y, en ocasiones, por marimbas de madera.

Currulaos

El Currulao (también llamado Baile de Marimba) es una fiesta en todo el sentido de la palabra. Se canta y se baila, se cuentan chistes y cuentos, se bebe licor y se come en abundancia. Es común que el Currulao tenga lugar después de un Arrullo. En los Currulaos se interpretan géneros con temáticas muy diversas: jugas y bundes profanos, rumbas, torbellinos y currulaos (este último es el género que da el nombre a la festividad). Aquí los varones adquieren mayor protagonismo, manifestado principalmente en la interpretación de la marimba, el instrumento indispensable de esta celebración. Es usual que el mismo marimbero sea quien lleve la voz principal y quien lidere al grupo, integrado por bombos, cununos, guasás (sonajeros) y voces.

La música es un importante espacio para el fortalecimiento de tradiciones culturales. Foto cortesía Claudia Cruz (Fundación Polofonía)

Chigualos

El Chigualo es el término empleado en la región para denominar el velorio de un niño o “velorio de angelito”. Se realiza cuando muere un pequeño antes de los 4 o 5 años de edad, y le imprime a este episodio trágico un sentimiento de alegría puesto que se considera que el niño murió “con el alma pura”. En el Chigualo se cubre con flores el cuerpo del difunto y se canta y se baila a su alrededor. El género principal en los Chigualos es el bunde, donde las voces suelen cantar sin acompañamiento instrumental. En ocasiones los diferentes tambores pueden sumarse a la interpretación.

Velorios de Adultos

El Velorio de Adulto, por su parte, sí se manifiesta como un evento trágico, puesto que el mayor muere con “el alma impura”. En estos casos se le reza y canta al difunto durante nueve días (novenario). En los Velorios de Adultos se interpreta un género conocido como Alabaos. Estos son cantos entonados a capella, sumamente tristes, muchas veces tomados de la antigua poesía popular hispánica y que remiten al estilo de los cantos gregorianos.

Foto cortesía Carlos Miguel Varona

Nota: Elaborado a partir del documento “Componente investigativo del Plan Ruta de la Marimba”. 2008, Pontificia Universidad Javeriana Cali – Ministerio de Cultura. Cali (inédito). Autores: Sevilla, Manuel; Michael Birebaum Quintero; Leonor Convers; Oscar Hernández Salgar; Alejandro Martínez Carvajal; Carlos Miñana Blasco; Juan Sebastián Ochoa; Axel Alejandro Rojas; Elías Sevilla Casas; Héctor Javier Tascón.