2. Aproximación a los procesos de agregación de valor en el Campo Organizacional de la Música.

Desde el concepto de Campo Organizacional de la Música, ¿qué procesos de agregación de valor se pueden identificar en el Campo Musical?, ¿qué oportunidades para el desarrollo del Campo Musical se pueden derivar de estos procesos identificados?

2.1. Tendencias desde la Industria Musical

El propósito de este acápite no es analizar la dinámica actual de la industria musical. En diversos documentos y páginas web se puede verificar cómo el modelo de negocio de la música fono grabada ha tenido transformaciones substanciales, muchas de las cuales están relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías para la producción musical, la distribución a través de plataformas digitales, el auge de la música en vivo y, en general, el posicionamiento de internet como ecosistema en el cual se relacionan, tanto los procesos de creación, producción, promoción, distribución y consumo musical, como los artistas y sus seguidores (fans o públicos).

De acuerdo al informe Global Music Report 2016, producido por IFPI (Federación Internacional de la Industria Fonográfica), los siguientes datos dan una idea sobre la dinámica de la industria musical, en el mundo:

  • La recaudación por servicios de streaming aumentó a 45.2%, alcanzando un mercado de USD 2900 millones (cuadruplicó su valor en los últimos cinco años).

  • “Las ventas en formatos digitales aportan el 45 por ciento de la facturación de la industria, superando al 39 por ciento de las ventas de soportes físicos” (APDIF Colombia, 2016).

  • El informe calcula en 68 millones de personas, el total de usuarios que en todo el mundo pagan servicios de suscripción para escuchar música por servicios streaming (en 2014 eran 41 millones y en 2010 eran ocho millones).

  • Las descargas de música representan el 20% de los ingresos de la industria musical. Aunque la tendencia es la disminución: en 2014, las descargas tuvieron una caída de -8.2%, mientras que en 2015 el descenso aumentó hasta un -10,5%. No obstante, la descarga de álbumes completos ha aumentado.

  • Los ingresos por derechos de comunicación (uso de la música en radio, televisión y establecimientos públicos) creció un 4.4%, con un recaudo de USD 2100 millones. Según el informe, los recaudos por derechos de comunicación representan el 14% de los ingresos de la industria, lo que significa un aumento del 10% respecto al año 2011.

  • “Las ventas de soportes físicos disminuyeron un 4,5 por ciento en 2015, aunque el descenso fue inferior al experimentado en años anteriores (8,5 por ciento en 2014 y 10,6 por ciento en 2013). En el recuento global, el sector representa el 39 por ciento de los ingresos totales de la industria y aún es el formato preferido de los consumidores en muchos de los principales mercados, incluidos Japón (75 por ciento), Alemania (60 por ciento) y Francia (42 por ciento)”, (APDIF Colombia, 2016).

Para el caso de Colombia, los dos procesos que resultan visibles para la medición desde la Cuenta Satélite de Cultura (en adelante CSC) son los de producción fono grabada y los de la música como espectáculo público.

Del primero, se puede decir que su modelo de negocio ha sufrido una transformación, afectando el funcionamiento tradicional de la industria, y al mismo tiempo, ofreciendo nuevas oportunidades para productores independientes. Según datos de la CSC, los ingresos por venta de música en soporte físico pasaron de...

… 99.866 millones de pesos en 2005 a 79.646 millones de pesos en 2012; lo que implica una caída del 20% durante estos 8 años. Sin embargo, los ingresos por venta de discos ilegales presentaron un incremento del 16% lo que refleja que este mercado sigue teniendo una demanda importante. Por otro lado, las importaciones de música en soporte físico crecieron en promedio un 18,2% (Ministerio de Cultura, 2015, pág. 89).

Del segundo —presentación de música en vivo—, se puede decir que ha retomado su protagonismo —perdido en la primera mitad del siglo XX con el auge de la industria musical fono grabada y asociada a medios de comunicación (Rendón, 2009) — y que representa una de las formas más directas que tienen los artistas para obtener recursos monetarios por su actividad. También dinamiza otros eslabones de la Cadena de Valor, principalmente aquellos de soporte. La CSC toma en consideración que entre los años 2005 y 2012 la producción de espectáculos en vivo tuvo un “incremento del 28,2%, pasando de ingresos de 431.150 millones de pesos en el 2005 a 555.150 millones de pesos en 2012” (Ministerio de Cultura, 2015, pág. 72).

Estas dos tendencias, —la transformación del modelo de negocio de la industria fono grabada (y el énfasis en lo digital), y el auge de las presentaciones musicales “en vivo”— han tenido, entre otras consecuencias, la visibilización o emergencia de oficios asociados, tanto a las interacciones necesarias con el mundo digital como a la producción de espectáculos.

Así, de acuerdo a resultados de los talleres “Encuentros Sectoriales en Ciudades”, realizados por el Ministerio de Cultura en las cuatro ciudades capitales más grandes de Colombia, existen otros procesos que agregan valor a la actividad musical, bien sea desde una dinámica de producción o de circulación. Estos no son tan conocidos, o mejor, no han sido ampliamente difundidos, reconocidos y valorados, aunque juegan un papel importante en el nuevo modelo de negocio. Son roles u oficios asociados al rol de managers, bookers, editores, sellos independientes, programadores, agregadores de contenidos, sincronizadores, etc., los cuales permiten que las creaciones o productos musicales sean ubicados en espacios donde son consumidos o apropiados. Todo, desde una perspectiva de Cadena de Valor, ligada con el mercado y la Industria Musical.

Como se dijo antes, estos procesos se han identificado desde el PNMC, a través de encuentros con agentes del sector musical realizados en el año 2014, en las ciudades de Barranquilla, Bogotá, Cali y Medellín; es decir, han sido validados en estos contextos, caracterizados por ser los espacios territoriales que concentran agentes cualificados, infraestructuras, tecnologías, información, formación y otros factores que contribuyen decididamente al desarrollo de la industria musical, pero también a públicos o audiencias que están dispuestos a pagar –directa o indirectamente– por la música. Otra característica de estos contextos es que aglutinan la mayor cantidad de músicos que “quieren vivir de la música” u obtener ingresos por el desarrollo de esta actividad.

A pesar de que estos roles u oficios representan una oportunidad para el desempeño laboral o el emprendimiento, sus bajos niveles de desarrollo y reconocimiento se constituyen en una barrera para que los actores relacionados con el campo de la música obtengan beneficios y para mejorar la calidad de los productos y servicios que se generan en los diferentes eslabones de la cadena productiva o de agregación de valor de la música.

Durante los años 2014 y 2015, el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Cultura de Bogotá realizan el Foro Pulsaciones, en el cual representantes del sector musical y de la institucionalidad cultural de cinco ciudades capitales, analizan la situación del sector en diversos aspectos. A partir de las discusiones desarrolladas durante el evento, se evidencian posibilidades productivas o de generación de ingresos en contextos urbanos; por ejemplo, la circulación en bares. Pero también se vislumbran posibilidades de obtención de ingresos no asumidas intensamente por los músicos en contextos de mercado, como la explotación de los derechos de autor.

Si se complementan estas evidencias con documentos generados desde el Grupo de Emprendimiento del Ministerio de Cultura, como los presentados en la revista Cultura a la Medida, con relación a las oportunidades que ofrece la explotación de derechos de autor, se encuentra que existen “cuatro derechos de uso que tienen el potencial de generar derechos económicos a favor de sus titulares”, a saber: derecho de reproducción, derecho de comunicación pública, derecho de transformación y derecho de distribución (Santa Peña, 2016, pág. 7).

Ahora bien, si se tiene en cuenta que en el modelo de negocio actual de la música, el internet es un ecosistema decisivo desde los procesos de creación, producción, distribución y consumo, la pregunta es ¿cómo el músico puede obtener ganancias desde el uso de los derechos de autor? Para Santa Peña, “hay que identificar la infraestructura que permite llevar la música del artista a su público y, al mismo tiempo, enviar de regreso al artista el dinero que de una u otra manera ha generado la música” (Santa Peña, 2016, pág. 8).

Aquí juegan un papel fundamental las plataformas de distribución digital de música (spotify, deezer, etc.) o canales en Youtube 2. En teoría, el artista sube su obra musical a una de estas plataformas y el público accede a las mismas. Esto, bajo el supuesto que el internet ha significado un “desprendimiento e independencia de los artistas de cualquier género de los actores tradicionales de la industria de la música que controlaban el acceso de artistas al mercado, como el acercamiento directo del artista a sus seguidores o fans” (Santa Peña, 2016, pág. 8).

Pero, ¿cómo obtiene un retorno económico? Aquí intervienen actores que agencian el beneficio económico para el artista, desde la gestión de los derechos patrimoniales, bien sean de la obra musical o del fonograma:

Para el fonograma basta el distribuidor digital elegido para publicar la música en Internet, pues este se encarga a grandes rasgos de recaudar y pagar a quien sube el contenido. Sin embargo, para la obra musical, se requiere de al menos un intermediario adicional: las sociedades de gestión colectiva (Santa Peña, 2016, pág. 8).

Desde el Grupo de Emprendimiento del Ministerio de Cultura, entre los años 2011 y 2013 se lideró la dinámica de la Mesa Sectorial Música y Espectáculo en Vivo. Allí participaron diversos agentes del sector musical, identificando tanto problemáticas comunes, como líneas de política o cursos de acción que permitirían solucionar las primeras.

Una de las principales temáticas abordadas fue la relacionada con los procesos de circulación de las agrupaciones musicales, con un énfasis en su visibilidad en contextos internacionales.

Como aporte al presente documento, a partir de las discusiones de la Mesa Sectorial se identifican oportunidades en mercados culturales (como Circulart), corredores y circuitos de música y espectáculos en vivo, y la gestión de los derechos de autor; adicionalmente, iniciativas de promoción de la música colombiana en el exterior, como el caso de REDLAT, ruedas de negocio y mercados culturales, experiencias que lideran la presencia de la música colombiana en el exterior.